Todavía me están haciendo pruebas para averiguar por qué mis manos se quedan dormidas. Hace ya días acudí a ver a la doctora de cabecera, y ésta, como no lo veía claro me envió con carácter de urgencia al traumatólogo y al neurólogo, diciéndome, para animarme, que no creía que fuera esclerosis múltiple, ya que suele afectar más a las mujeres (por una vez, me alegré de ser hombre) aunque no se podía descartar...(vaya mala leche...)

Acudí primero, al cabo de varias semanas (debe ser lo normal en la Seguridad Social), al traumatólogo, y mientras estaba en la sala de espera del consultorio, escuché como la gente criticaba al doctor, comentando que era muy malo, que te despachaba en un par de minutos, que si sólo sabía darte pastillas, y más cosas ...Yo pensé que estaban exagerando, pero se quedaron cortos, porque cuando me atendió, no me dio ni tiempo a explicarle que me pasaba, cuando ya estaba mandándome para la calle y que volviera de nuevo con los resultados de tres pruebas médicas...Si ya lo dicen, que cuando empiezas con los médicos, nunca sabes cuando acabas...

Por suerte ayer me fue mejor: tenía visita con el neurólogo , en este caso una chica, y me atendió de manera muy correcta y amable, haciéndome todo tipo de preguntas sobre los síntomas de mi enfermedad y aunque faltan realizar varias pruebas, me avanzó un posible diagnóstico.

Sólo le vi un pero a la doctora: tras un rato de charla me dice: “ahora quítate los zapatos y los calcetines”, y yo pensé por un momento , “ui, esta chica (todo sea dicho estaba de buen ver) quiere guerra, se va a quitar la bata blanca y nos vamos a liar encima de la camilla...” , pero como esto solo pasa en las películas , pronto volví a la realidad y le comenté ; “pero si el dolor lo tengo en las manos, no en los pies” y ella me contesta “si, pero he de realizar una exploración para ver la sensibilidad de las articulaciones” , entonces yo me pongo rojo al pensar, que si bien me ducho cada día y me cambio de calzoncillos y de ropa todas las mañanas, con los calcetines no tengo esta costumbre...y mira que mi madre me lo tiene dicho.

Y exactamente los llevaba desde el día de antes, y encima estaban desgastados, de esos que se transparentan los dedos y el talón por las rozaduras con los zapatos...Menuda vergüenza...No es que me huelan los pies, pero vaya imagen más cutre...sólo espero que la doctora no se diera cuenta...